
- La pintura africana hasta hace unos años era una perfecta desconocida. Hoy ya, gracias a la mundialización de las comunicaciones, tiene un lugar escaso pero en franco crecimiento.

- Y los recovecos plásticos por los que trascurre están más que ligados a sus avatares étnicos, humanos e históricos. Cuando contemplamos la obra del etíope ABEBE no podemos más que llegar a conclusiones absolutamente contrarias a lo dicho por Jonathan Meese.

- Por cuanto este último defendía que el arte es algo independiente de la influencia humana -no puede haber mayor contradicción-, con su propio instinto, su propia realidad y su propia confusión.

No debería resultar sorprendente que los jóvenes de las áreas hiperdegradadas de Estambul, El Cairo, Casablanca o París se embarquen en el nihilismo religioso de los salafistas y disfruten con la destrucción de los símbolos más soberbios de una modernidad alienada (Mike Davis).