
- El australiano WHITELEY tenía la imaginción siempre a flor de piel. Si estaba de buena racha con su tapa de drogas o su vaso de alcohol, se desprendía de él ese barroquismo confuso pero rico en imaginarios que pululaban por escenarios eróticos, surrealistas, modernistas, etc.

- Su pintura baila en un frenesí loco, angustiante, orgiástico y dionisíaco. Es un canto a la vida y a la muerte, lo que también se compagina con una aspiración obsesionante por realizar lo que aún no es conocido más que en su interior,

- Su prontuario técnico es descollante, mas su significación no pervierte la alucinación que refleja, una imaginería de amplios vuelos, de encuentros reales e irreales, de transformaciones y de luces haciendo sombras.

Nacer es proyectarse en un ser que aspira a la posesión del universo.
(María Zambrano)
