Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
XURXO ORO CLARO (1955) / CUANDO MUERA, ELLOS SERÁN LEYENDA
Quizás sean cámaras de tortura, salas de castigo, museos de momias de ultratumba, mausoleos de nueva implantación, templos para visitar y orar, y mucho más o mucho menos. En lo que se refiere al gallego ORO no hay aparentemente una regulación intelectual que facilita el conocimiento, es lo contrario para no verse coartado por la espontaneidad y los límites de sugerir.
Es más, decía ya Sakurabayashi que la observación demasiado atenta de un objeto, que debería darnos de él un conocimiento visual mejor, nos lleva, por el contrario, a confundir su definición formal.
Sin embargo, creo que ante las esculturas/instalaciones de este escultor, si una contemplación se prolonga temporalmente se interioriza de tal forma que favorece lo que en ciertos momentos parecerá una mirada inaugural.
Y es que no descubro nada si repito que la obra de arte está cambiando constantemente bajo la mirada del que la observa, cuyo mecanismo de percepción está prederteminado por su contexto socio-histórico.
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