La Nueva Objetividad alemana no pretendía ser un libro abierto, tampoco un misal de convento, ni siquiera un salmo pintado de suma y sigue. Abogaba por un discurso que explicaba visualmente que, al igual que hoy con tanta crisis y desmesura, no había nada que entender.
El que sepa ver lo verá, el que sepa mirar lo encontrará y el que sepa observar se hará con el retrato y la rabia del verso.
Por el alemán FELIXMÜLLER pasaron todos los prospectos de unas imágenes que no caminaban solas, pues en medio de la ruina y dolor de esa época se levantaban acompañadas, conectadas entre el ser y la nada, entre el fondo y la forma, entre la voluntad y el vacío.
Al hilo de esas atmósferas y ambientes, se perciben los humanos a sí mismos, exhumando laureles de exterminio y miradas de estupor, sopesando lo que se habla y nunca…
Ver la entrada original 73 palabras más