
- No, no es éste el nuevo orden económico de ensamblaje de nuestro cerebro creador para llevar a cabo el plan ulterior de su movimiento hacia delante en el infinito. K.Malevitch, al escribir tal galimatías, no estaba muy seguro donde estaba el infinito, ni siquiera en lo del plan ulterior.

- Pero el colombiano RAMÍREZ sí que lo está en cuanto a que su mundo plástico tiene que ganarse el sueldo con la deformidad y la fealdad. Percibe en sí mismo que todo su quehacer únicamente puede pivotar sobre una representación iconoclasta, ilegítima, cabrona y horrible.

- Sus texturas y rascaduras sobre la superficie dotan a la imagen de esas cabezas de la aversión fatalista a la sociedad, especialmente a aquella que se goza en su supuesta belleza ocultando su perversión.

En la vida de hoy, el mundo pertenece por entero a los estúpidos, a los insensibles y a los agitadores.
(Fernando Pessoa)