
- Ya la isla en sí misma es una saciedad simbólica agarrada al lecho marino que le da nutriente y tanta quimera como pueda soportar en su superficie. Por lo tanto, es fértil procreando y engendrando luces, seres y sombras.

- Así que no es nada extraño que el cubano MILERA sea un señalado virtuosista que merced a esta propiedad estética conjuga una fantasía dentro de un espacio imaginario que queda por entero ocupado por ella.

- Son obras de líneas y contornos sinuosos, flotantes, augustos, que gozan de la encarnación polícroma de una visualidad en trance y búsqueda de un destino plástico que le depare una nueva realidad quimérica, y al receptor sintiendo y experimentando dentro de ella.

Si nos entendemos, es porque nos ignoramos.
(Fernando Pessoa)