Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Jugamos con una hipótesis, que en el caso de la obra del keniata CARR sería la de una voluntad como facultad consciente, racional y autónoma que ha dado lugar a una voluntad inconsciente, irracional y lúdica.
Y es que como señalaba el francés ARAGON, hay que encontrar una imagen que anule el universo entero. O unas entidades que mientras lo anulan lo festejan, incluso le dan voz y meditación exigiendo ser una creación pura del espíritu.
Estas piezas son fruto de dos estados, a los que aludía Breton, el del sueño y la realidad, aunque no podamos saber hasta donde llega la realidad o donde deja de operar el sueño.