Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La obra del norteamericano JOHNSON constituye la ocurrencia elevada al máximo. Sin dejar la sorna y el humor, escoge cualquier material que le sirva para visualizar sus esculturas con una agudeza conceptual sorprendente.
No hay índices temáticos ni sumarios, sólo ideas y procesos que influyan en la mirada y el pensamiento de los observadores, porque en su trasfondo laten las herramientas del juego.
Quizás sea éste el recurso que el mercado del arte considere necesario para la apertura de un nuevo ciclo en la era pospandémica en las que estamos inmersos. Al fin y al cabo todo es posible en el mundo del arte, hasta una versión de la Piedad en hojalata.
Ya no caben más esperas porque empiezan a ser demasiadas las ausencias.