Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Los espectros del norirlandés SHAW, una vez libres, rondan por los espacios confiando en generar una tensión emocional en aquellos con los que se encuentran.
Andrajosos, repugnantes, camuflados en su ser verdadero, se mueven en pos de causar un acontecimiento inesperado, una experiencia única e insoslayable, una revelación existencial como la que nos depara la vivencia pestífera.
Hasta pueden ser espíritus de pesadilla que se cuelan a hurtadillas en nuestras conciencias para husmearlas y sondearlas desde su halo de horror y transmutación.
Va llegando la especie humana a ese límite imprecisable entre su apogeo y su extinción.