Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Se pinta desde la vida pero sin perder un momento de vista que en su sustancia quedará un vestigio que no logra caer en las garras de la muerte. Al arte le toca sobrevivir creando luces y sombras para evitar la aparición de la ausencia.
El lenguaje plástico del canadiense KLUNDER es una muestra palpable de amar hasta siempre la letra del color,celebrando así en sus obras una fiesta de lo que parecemos cuando somos una abstracción y emitimos una densidad incontenible.
Ante estas formas intensamente pigmentadas, la visión no deja de abrirse y sentir su realidad, su aliento cromático, una física que nos acoge en los ardientes intestinos de su mórbido vientre.
El agua es la única eternidad de la sangre.
Su fuerza echa sangre. Su inquietud, hecha sangre.