Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JANET SOBEL (1893-1968) / HE MUERTO BAJO LA CAPA DEL SILENCIO
Murió en brazos del silencio porque la tacharon de una ama de casa aficionada que no podía entorpecer el reconocimiento de la paternidad expresionista a Pollock, aunque este mismo reconociese asombrado su técnica y creatividad.
El mismo Greenberg que al principio la ensalzó como una pionera, después corrió una cruel cortina sobre su obra hasta condenarla anonimato, al extrarradio del amateurismo, del suburbio artístico ignorante pero insolente.
Pero lo que no se pudo evitar es que su producción desapareciese, ni se pudiese romper su entraña y sello, su autoría y semilla, sus laberintos y polvos de estrellas, sus geologías y rayos, sus estallidos y meandros de espacios abiertos.
Para no despertar el alba traía lluvia y la luna
enfriaba el juramento de los guerreros y secuestraba el metal