Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Alegorías de cuando el islote enfermo busca un remo para no divisar la tierra y solamente se queda con los huesos. Los brazos estaba ya agotados y los cuerpos derrotados le dieron la espalda al cementerio ciego y arruinado.
Para el cubano HAU la pintura le sirve como un exorcismo para no ser devorado por las hambrientas noches, los sedientos días, los puños fríos y el mar en llamas.
La figuración y gama cromática de sus obras conforman el discurso de una realidad a la que le han arrebatado el destino, el que se ha quedado sin saber su lugar y siendo acallado debido a las voces que estaban ansiosas por recuperar sus vestigios.