Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
EDUARDO SÁNCHEZ BEATO (1948) / SIEMPRE QUISE LLEGAR
Donald Kuspit llegó a la conclusión de que el paradigma de buen pintor es aquel que va más allá de su propia ironía, así como de la alienación de las vanguardias y de las neovanguardias.
Al toledano SÁNCHEZ BEATO le queda meridianamente claro que su pensamiento pictórico es el disfrute de un quehacer que antepone por encima de todo una configuración plástica que sorprenda incluso a la misma imaginación.
Su concepción cromática, tierna y dura, delicada y fría, abarca una múltiple inspiración de fuentes, a las que maneja con elegancia, convicción y profundidad, hasta constituir la cualidad sobresaliente de unas asociaciones figurativas que se asoman fragmentadamente en un espacio que, dada su tersura, las lleva en aleteos circunvalando unos límites casi imposibles.
Reblogueó esto en Vivencias Plásticas.
Me gustaMe gusta