Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Decía Baudelaire que la tarea del artista es extraer de la moda cualquier elemento que pueda contener lo poético en la historia, destilar lo eterno en lo transitorio.
El francés LEROY ha destilado en sus obras capa tras capa la densidad de una sustancia que condensa una cronología biográfica y física, culminando cada una en un microcosmosque rinde un homenaje a sí mismo y a la pintura en su calidad de artífice incansable.
El logro de esos paraísos cromáticos se revela después de un análisis meticuloso en el que cada extracto adquiere un significado entre muchos, una evocación entre varias y una emoción entre otras tantas.