Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Las esculturas de la italiana GHILARDI confieren a su estructura una solidez veteada, hierática, ensimismada, de brillos y lustre, que yace como una recopilación plástica de lo que fue y va acumulándose durante toda su existencia.
La vista, para desempeñar la tarea de delimitar esa producción expuesta, debe acomodarse a las reglas de la percepción visual que indican cómo la forma y el color determinan lo que se ve.
Y su determinación, tanto en un registro como en otro, tanto en lo representativo como en lo abstracto, no deja de señalar un pensamiento vivo de una exploración de la materia que le da cuerpo y vigor a estas piezas.