Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
CORO LÓPEZ-IZQUIERDO (1958) / NO SE OYE MÁS QUE EL SILENCIO
Señalaba mi admirado Adorno que el éxito estético se juzga esencialmente por el grado en que lo conformado es capaz de suscitar el contenido depositado en la forma.
En el caso de la pintura de la madrileña LÓPEZ-IZQUIERDO se trata de la construcción de una realidad que no sabemos si se está erigiendo o desmoronando, o simplemente es que también el tiempo con sus huellas reclama su espacio aunque esté desvencijado.
Una inmensa soledad y silencio d muerte quedan retratados en sus obras, acentuados por unas gradaciones cromáticas que son como las pieles ya viejas que empiezan a despellejarse y reflejar el dolor de sus huesos. Es lo humano visto con el desaliento del poeta.
La geometría bebe veneno, en el canto de los pájaros suena la armonía del baile de los muertos.