Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
RUSHER BAKER IV (1987) / CUANDO ACABO IGNORO DÓNDE ESTOY
Para Adorno todos los procedimientos artísticos, que dan forma a los materiales y se dejan conducir por ellos, no llegan a romper nunca su conexión con la praxis artesanal.
Para el americano BAKER IV la mano, la intuición y la espontaneidad nunca llega a perderlas, sabe a la perfección como encajar como aglutinar y ensamblar las masas cromáticas hasta que se guíen solas.
Rayos y estampidos conforman una significación plástica que inunda los espacios, que los llena de savia y vida, de sones visuales que no se detienen y envuelven, que muestran soluciones al caos con el que se originan.