
- El litógrafo alemán SCHWARZ posee una poderosa certidumbre plástica y dibujística sobre lo que no es ahora ni será nunca el hombre. Por eso lo asoma a su propio precipicio.

- Y al asomarlo lo convierte en piedra o en un loco que mira hacia atrás, hacia una historia que sigue siendo suya aunque intente deshacerse de ella, metamorfosearse en monstruo o vaciarse.

- Presagios o presentimientos que revisan y extraen de la realidad su fantasmagoría más infiel, más amenazadora y traidora, pese a que nos tienda una mano para no quedarse sola.

- Nunca permitas, campo, que se agote
- nuestra sed de horizonte y de galope.
- (Oliverio Girondo)
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