
- La china WANG no encarna en el espacio más que lo que necesita para materializar y comunicar las radiaciones de los signos espirituales que le acosan.

- Pero es tal la intensidad de sus rayas y emergencias cromáticas que ya no precisa de certidumbres, deja que los pensamientos, las emociones y las pasiones formen su propio entramado e incertidumbre.

- Son como aves que vuelan, se entrecruzan, rasgan la oscuridad, inundan todo de luz, se convierten en laberinto de metamorfosis, quieren absorber y transformar lo que les impida llegar a lo que las contempla, las conjura y las hace vivir.

- Quisiera cantar una larga tristeza que no olvido,
- una dura lengua. Cuántas veces.
- (Ricardo Molinari)