
- Señaló Dewey que la lucha permanente del arte consiste en convertir materiales tartamudos o mudos en la experiencia ordinaria y en medios elocuentes.

- Obras como las del israelí TAMIR son más que elocuentes y no necesitan una interpretación que las consigne como tal obra de arte, se manifiestan con la crudeza de lo que son y de lo que significan.

- Son cuerpos destrozados, desgarrados, que sobreviven como restos y símbolos de su historia, de una plástica de sangre y carne que el artista da consistencia para fusionarse con su propio yo, con su propio relato denso y desnudo que le ha infundido el doliente vigor para crearlos.

- La tierra ignora nuestras dudas y el firmamento nuestras
- largas agonías.
- Sólo este mar que nos comprende puede medir la soledad
- de nuestras vidas.
- (Francisco Luis Bernárdez)