Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Sin haber ruptura de la unidad y de la armonía compositiva y de color, la liberación formal, lírica y expresiva en estas obras del cubano PACIEL es total.
Tal exuberancia frondosa no se descifra, sino que se siente y depura la visión, excita la sensibilidad, renueva nuestras sensaciones, nos confiere ser observadores de un nuevo territorio.
Su planteamiento plástico y hasta táctil muestra una selva en todo su resplandor, que es a su vez un breviario cromático que conjuga rimas y sinfonías que se salen del marco, que quieren abarcar y pintar al universo entero.