
- El andaluz OLIVARES no limita ni acota la carne, deja que inunde el espacio, que su horror erótico sea el trayecto desde Rubens hasta el presente, que su penetración en gamas casi monocromáticas nos infunda atracción y descalabro.

- Estos desnudos femeninos devoran y manifiestan el poder de su desmesura, incluso tratan de seducir con sus pieles manchadas, con sus vetas y cicatrices, con sus posturas y el clamor de su volumen.

- La visceralidad de estas obras nos introduce tan a fondo en su contextura y entramado que su significado y conformación estilística, de hondas raíces barrocas y españolas, entrañan una visión insólita.

- Oh forma! Oh crepitación
- de la forma
- que nos liberta de la nada
- al mismo tiempo que a ella
- nos conduce!
- (Humberto Díaz Casanueva)