Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La escultura, sea sólida o frágil, es un emplazamiento de una realidad espiritual en el tiempo y una interiorización revelada en el espacio que compartimos con ella.
El gallego OTERO fraguó los volúmenes, seleccionó los materiales conforme a su destino moldeable, les extrajo toda la fuerza que contenían y después les infundió el significado plástico con el que se manifestaban.
Confió en su intuición para construir desde plataformas abstractas y figurativas, simbólicas y visionarias, plurales y decidida y categóricamente formales. Ansió siempre esa permanencia cosmogónica.