Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
RAFAEL CERVANTES GALLARDO (1967) / NO PUEDO DARLES MÁS QUE ESTE DESTINO
En los retratos del andaluz CERVANTES se ve un destino y parece adivinarse otro, hay un final próximo que muestra un principio, un origen que no estaba predeterminado pero que poco a poco se volvió arrugado.
Esos rasgos lo descubren todo hasta el mínimo gesto, quedan grabados como leyendas inmortales que tienen y guardan en sí mismas la virtud de ser y haber sido.
El de este artista no es virtuosismo sin más, es el preciso para revelar una condición humana universal a partir de lo individual, transfiriendo una visión que es tan tangible como intangible, tan transparente como desveladora.