Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JOSÉ MARÍA ROVIRA BRULL (1926-2000) / NO LOS HE DEJADO SALIR
¿Hay que rellenar las formas de un color intenso y hasta salvaje para afirmar los sentimientos y emociones que nos carcomen durante los silencios que originan la obra?
Al catalán ROVIRA su dominio técnico le hizo fraguar esa condición de hacedor plástico de hallazgos anímicos, con el imaginario a pie de las sensaciones agudas en las que se veía inmerso.
Por tanto, su obra es un canto en el que las expresiones se conciben como culminaciones cromáticas y figurativas del ser, como el producto de una visión onírica y hasta surrealista que tiene un destino sellado.