Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
No hay que ir muy lejos para encontrar las claves de la obra de la sudafricana Alexander. No hay que buscarle tampoco tres pies al gato aunque lo parezca.
Simplemente es visualizar la historia de lo humano cuando ha dejado de serlo moral y físicamente. Sus híbridos viven en un territorio acorde con su bella monstruosidad infernal.
Son elocuentes sin necesidad de un lenguaje, son románticos sin menester de espíritu, son propagadores de un mundo por venir y son fruto de un dios hambriento de sangre.