Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
PYOTR BELOV (1929-1988) / LO CRUEL TAMBIÉN ES PATÉTICO
Estas obras del ruso BELOV captan la pesadilla de víctimas y verdugos en la era estalinista. Al contemplarlas los significados ya se han rendido y levantan las manos.
No hay un dramatismo superfluo, solamente concisión, penetración, presagios de muerte, y un patetismo fraguado en unas tonalidades que casi ni se atreven a respirar.
La lectura es tan obvia que no cabe inferir meandros para poner a la vista un sentido pictórico de una realidad histórica a la vez intemporal, que pone a la vista la esterilidad mortal de la condición humana.
¡Oh , sí! Los muertos crecen. El último traje que se