Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La pintora asturiana OSORIO ofrecía toda su pasión enajenada en el lienzo, además de ser poseedora de un acervo artístico europeo, español y asturiano. Ese expresionismo suyo de factura recia barruntaba la esclavitud de la existencia.
Sus tintes y tonalidades son tenebrosos, sucios o vociferantes, y marca designios en esas formas gruñidoras que son a modo de íncubos en parodia de súcubos.
Había algo destructivo y salvaje en su plástica que ansiaba devorar y engullir todo aquello que ya en el cielo de la historia del arte presumía de un magnificencia de la que carecía.