Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
TERESA PEÑA (1935-2002) / NO SALGO DE ESTA PENUMBRA
Recuerdo que alguien dijo que muy pobre habría de ser uno si no dejara en su obra -casi sin darse cuenta- algo de la unidad e interior necesidad de su propio vivir.
En la obra de la madrileña PEÑA tal enunciación se hace más intensa, pues no hay distanciamiento sino acercamiento, hasta incluso inferir que son espectros con los que en un momento dado vivimos su materialización pictórica.
Su plástica es una pura sensación poética de tonos, formas, colores, espacios y el imponente tratamiento de un claroscuro definitorio de una humanidad entre la espera y el llanto.