Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
LISA HOLZER (1971) / SIEMPRE SIGO UNA MISMA DIRECCIÓN
Para la austríaca HOLZER la pigmentación condensada es una materia plástica envuelta en espesores de silencios, en adhesiones conscientes de sus topografías cadenciosas.
Obras en las que las plasmaciones son a modo de siluetas cuyo color enfático significa una desintegración de la formatal que una abstracción metamorfoseada.
Da visibilidad a todos esos accidentes geológicos que se forman en su superficie como unos espejos cósmicos que protegiesen unos secretos sobre los que la autora insinúa pero no muestra.