Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
GERT HEINRICH WILLHEIM (1894-1974) / CASI DERRAMAN MI SANGRE
¿Se puede creer en algo? Quizás en el arte que deja en la memoria visual lo que debería quedar oculto para los que esperan otro adviento de él.
Pero el alemán WILLHEIM tenía otro pensamiento plástico más delirante, el mismo delirio que azotaba a la Europa de entreguerras, que gemía entre aullido y aullido.
Su pintura combina lo lúcido con lo siniestro, la permanente sombra con una luz decadente, con texturas y aceites que olieron el aroma de la tragedia entre vino, sexo, juego y muerte.