Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Hauptman decía que el artista observa con cuidado, correctamente, la realidad para liberar su imaginación y dejarse llevar por ésta. Pero para ello ha de existir previamente un instinto creativo y plástico contundente.
Bajo tal premisa, la obra del británico BROMLEY es propia de una mentalidad barroca enganchada en sí misma. Entiende que ésta es poderosa y le hace llegar más allá de lo que hay dentro y fuera.
La fusión dibujo y color revela fantasías nocturnas que cuando las vemos ya son diurnas y proclaman caos y vida, o fuego y muerte. Acentúa los límites hasta que desaparecen y se vuelven espacios de galaxias indefinibles que a través suya se acercan.