Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
HENRI GOETZ (1909-1989) / NACÍ PARA PINTAR Y LUEGO IRME POR UN BALCÓN
Exploró su subconsciente hasta la obtención de estados psicológicos descomunales y con ellos unas imágenes que al observarlas nos descoyuntan y nos dejan con una saliva permanente.
La creatividad e imaginación del franco-estadounidense GOETZ, que acabó con su vida, impulsa su plástica en márgenes fantasmales, en fragmentos y cuerpos que no lo son, en unas presencias de lo imposible hasta la consecución de lo posible.
Al plantearse como una liberación, sus obras emiten una luminosidad agobiante, un cromatismo que se define incisivamente a partir de las sombras, que descubre lo que nunca llegaremos a entender.