Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Decía Hoderling que el hombre soporta la plenitud divina sólo un tiempo, el resto es tedio, dolor, envejecimiento y muerte. Pues esa es la plenitud que el italiano PUGLIESE le transfiere a sus creaciones para que se queden luchando contra ese muro.
La pared es la nada y sus criaturas humanas quieren salir de ella, renacer íntegras, volver a ser y pensar, sobrevivir, pese a que llegado el momento pasen a ser un símbolo mortaly ya imperecedero.
Así es como el artista reivindica lo que significó la historia del arte tomando al hombre como la referencia eterna, tanto en su cuerpo como en su espíritu, como memoria y testimonio que sigue constituyendo para toda la humanidad.