Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Hay siempre una sensibilidad deseada y renovada que hace que la pintura sea foco de ese pensamiento imaginativo e intrincado que encuentra de una u otra manera la expresión propia.
En el caso del valenciano SILVA son espacios flotantes y cromáticos en los que nadan sus personales y singulares huellas en formas que aparecen y desaparecen, que se insinúan y desfallecen, que son fantasmas livianos y simbólicos.
Sus obras proclaman la fuerza poética de una mente indagadora que nunca está quieta, que ahonda y perpetra, que fluye y sintoniza, que descubre y señala mediante una sutil creatividad.
¿Será que mi ocaso va a ser en realidad mi amanecer?