Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La pintura y los montajes del inglés PEARCE nos sitúan ante una era tecnológica naciente propia de una realidad que ya se avista en el futuro, pero que no ha calado en las costumbres visuales de nuestra época todavía.
Son búsquedas espectaculares de un experimentos automatizados que invitan a la reflexión de la sustitución del ser humano por la máquina que procesa y genera.
Estéticamente son productos bien concebidos y refinados, con un amplio magnetismo visual que desconcierta tanto como anima a desentrañar su clave y hasta su destino.