Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
RAMÓN DE SOTO ARÁNDIGA (1942-2014) / MI ESCULTURA ES SIEMPRE DUENDE
El valenciano De Soto arma sus esculturas para que sean artefactos defensivos en el exterior pero sin que ello sea óbice para presentar su estatuto estético.
Otras son a manera de bulbos que crecen monstruosamente hasta equipararlas al rostro de un culo que suscita en su espacio regeneración y reencuentro.
Las últimas, a pesar de la sensación pesada de su materia, son una poseía intimista, ingrávida, lúdica, burlona, grácil, capaz de hacernos surcar cielos y tierras junto a ellas.