Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
STEFAN STROCEN (1930-1999) / SI SON MISTERIOS NO LOS RECUERDO.
La verdadera belleza del arte, nos recalca Adorno, es haber sufrido y haber sobrevivido para dar testimonio de un sufrimiento fundamental.
En la obra del argentino STROCEN ese sufrimiento está acuñado como una herida infligida a la materia, emergiendo como una cicatriz tallada en la superficie.
La textura hendiendo y rascando permite que las venas y arterias adquieran una vivencia visual consagrada a plasmar el trabajo del tiempo, su lento penetrar hasta concebir la forma.
Nosotros somos quienes somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.