Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
TOBIAS PILS (1971) / MENOS MAL QUE NO ESTOY DENTRO
No sé la razón por la que me dio por entrar en los espacios y superficies plasmados por el suizo PILS, en negros , blancos y grises, pero ahora no soy capaz de salir. ¿Será verdad, como señala Delgado-Gal, que la prisa teórica es la prisa que nos entra en el trance de salir de un problema cuya articulación interna no terminamos de comprender?
La verdad es que formar parte de los desarrollos y dinámica de estas obras es una gozada porque el autor te deja plena libertad para moverte en su interior sin ningún peaje.
Actúas, descubres, dialogas, interrelacionas, acabas sabiendo que es lo que caóticamente se cuece en su seno y participas de alguna manera en un contexto creativo que tiene el frenesí como lema.