Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Didi-Huberman da a la palabra radicalizar el significado de una intensificación del pensamiento para agudizar nuestra mirada sobre las cosas.
Y además de ese sentido la alemana ZAGORNI, antes de iniciar cada sesión, hace un conjuro a fin de que las pesadillas encuentren el camino plástico de su realidad.
Al final aparecen y se materializan como demonios híbridos y salvajes, vestidos con un cromatismo chillón escapado de un aullido de perro, el cual se abstiene de explicar un misterio de formas y significados.
Nos sentimos como un golpe
que sin brotar se ha quedado temblorosamente en vilo.