Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
LORENZO UGARTE (1926-1992) / LO QUE HAGO ES IMPREVISIBLE
A Hal Foster le dio por pensar que gran parte del arte contemporáneo presentaba la realidad en la forma de trauma y al sujeto con la profundidad social de su propia identidad.
Al madrileño UGARTE la identidad le sobra para armar una singladura simbólica con recorrido plástico en el que lo real acaba siendo un juego escénico de azares y propósitos.
La potencia visual de su obra nos somete a una contemplación que no puede ampararse en una medida concreta, sino en los ejes de una reflexión que parte de muchos orígenes y secuencias plenos de creatividad y significación.