Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JUAN CARLOS BATISTA (1960) / HAY MUCHAS REVELACIONES
Guirau afirma que el arte es una emoción que experimentamos frente a la naturaleza. Por eso los signos estéticos son imágenes de la realidad. Pero ante la obra del tinerfeño Batista la experiencia, sea la que sea, está asegurada.
No parece importarle que estemos dando vueltas inútilmente a las claves que creemos que se ocultan dentro de sus esculturas y piezas, sino lo que le preocupa es que percibamos el misterio visual que ofrecen.
La construcción de formas a partir de distintos materiales le facilita la matriz que se agarra a un pensamiento creador de polisemias y soluciones plásticas, que revitalizan visiones impredecibles.