Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JUAN VALENZUELA Y CHACÓN (1932) / ME HE QUEDADO ANDANDO EN EL TIEMPO
Pintura densa y barroca heredera de la tradición tenebrista española, la obra del madrileño VALENZUELA, con sus densos empastes, se nutre de fuentes informalistas y expresionistas.
Es una muestra de un saber hacer plástico que hace aflorar las maquinaciones del tiempo en unas existencias oscuras que se olvidan hasta de sí mismas.
Al final es una efusión comunicativa y sensual que acaba infiltrándose en la mirada como una inspiración de deseos atormentados, de emociones enfrentadas y de placeres rotos.
Es totalmente cierto que escribo esto porque estoy desesperado a causa de mi cuerpo y del futuro con este cuerpo.