Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
ALEXANDRA KAPIOGIANNI-BETH / DEVUELTOS A LA TIERRA
Decía Ernest Grombich que es la fuerza de la expectativa, más que la del conocimiento conceptual, lo que modela lo que vemos en la vida. Y aún así, diría, nos quedaría lo que hay aún más allá.
Pero la alemana KAPOGIANNI-BETH, con sus orígenes clásicos bien atados y sólidos, nos ofrece unas esculturas que quieren escaparse de la materia y proclamar que antes de serlo son carne y piel.
Están contagiadas del asombro de vivir una vez culminadas, del asombro de proyectar un sentir poético que evoca su existencia como un presente mitológico.
Si llego a los cuarenta años, probablemente me casaré con una chica ya mayor, de dientes superiores salidos, algo descubiertos por el lado de arriba.