Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Entre el culto y la imagen, hay vestigios caídos, retazos oscuros, heces de un universo, que guarda en su infinito una morada de tinieblas de Dios o del Diablo.
La italiana CENCIno los entiende como estigmas materiales, sino como acontecimientos mutantes que han tenido lugar y que ahora forman parte de un espectáculo visual.
Logran hacernos percibir su contextura como una odisea de miembros que cuentan historias con solo presentarse y enredarse con nuestra mirada, que no para de dar vueltas a su alrededor negádoles su invocación.
Quiero escribir con un temblor constante en la frente.