Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Si ver es dirigir la mirada cargada de prejuicios a las cosas, la polaca KAJZER lo resuelve manchando las superficies con una impronta plástica de lo contrario y diverso.
Es tan importante que sus criaturas solamente insinuadas lo son porque ellas lo necesitan así, con colores cálidos y fríos brillantes que las cubran y las hagan mostrar toda su fea belleza oculta.
Las pinceladas tiene la maestría y la percepción de lo que representan dentro del espacio, de lo que fluye, se forma y se esparce en un desarrollo dinámico que desborda los márgenes.
Con semejante cuerpo es imposible llegar a nada. Tendré que acostumbrarme a sus constantes renuncias.