Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Las instalaciones y esculturas de la coreana LEE me llevan a las palabras de Gunter Blöker referentes a que gran testación es alcanzar esa madurez pata timar conciencia de la defectuosidad innata del mundo, defectuosidad que podemos mitigar pero nunca eliminar del todo.
Esa defectuosidad es inmensa cuando estos despojos que son los nuestros los negamos y los rechazamos, son engendros kafkianos que nos asaltan para devorarnos visualmente.
Se dice que hablan de deseo, lascivia, muerte y pesadillas, pero nunca les he escuchado ni tampoco tengo la intención de hacerlo, además ignoro si lo que están pidiendo es una crucifixión sobre las llamas.
¡No rendirse! Aunque no haya redención, voy a ser en todo momento digno de ella.