Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
JEAN-ROCH FOCANT (1954) / NO HAY ILUMINACIONES SIN PULIR
El belga FOCANT ha sido seducido para que su concepción plástica obtenga el máximo fulgor de una pasta fuertemente coloreada, espesa, que se extiende por la superficie con la espontaneidad de una materia viva.
Esa jugosidad sensorial se muestra plena, abierta a continuas mutaciones, intervenciones, a un sentido pleno en los matices cromáticos, y a un firme discurrir entre sedimentos.
Al final sus obras son abstracciones que habilitan una semántica visual de saberes pictóricos, de ensayos y experimentaciones, de pulidos densos e iluminadores.
¿Dónde hallaré salvación? Cuántas falsedades de las que había perdido ya toda noción serán remontadas a la superficie.