Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
RAMÓN DE VARGAS (1934) / HE IDO SIEMPRE A MI ENCUENTRO
Decía Kandinsky que la pintura busca nuevas formas, pero muy pocos saben aún que se trataba de la búsqueda inconsciente de un nuevo contenido.
El vasco DE VARGAS ha buscado a unas y otro fusionando y esquematizando una plástica apasionada, dura y dejando que los límites los marcara ella.
Trazos de vigor y fuerza, colores austeros pero enardecidos, espacios extendidos para contenerlos y una semántica que escupe toda su furia por la clarividencia de una visión muy bien estructurada.
Ando a la caza de construcciones. Entro en una habitación y las encuentro entremezcándose blanquecinas en un rincón.