Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Ante la visión de estos retratos del nigeriano OBASI deberíamos ser capaces de reflexionar sobre nosotros mismos y el contexto desde el cual los contemplamos y le damos una perspectiva.
Nos asombran y nos inquietan, en unas texturas sobrecargadas y una masa cromática exaltada, también nos impactan, y su lectura abarca muchísimas escalasde interpretación y explicación.
Esos grandes ojos inquieren y acusan, postulan una plástica basada en el predominio de una cultura crítica con el colonialismo y una historia que todavía continúa. Los antiguos espíritus resucitan y viven en la memoria de la pintura.
Lleno de mentira, de odio y de envidia. Lleno de incapacidad, de estupidez, de vacilación. Llenos de pereza, de debilidad, de indefensión. Treinta y un años.